Plumines de estilográficas. ¿Cuántos tipos hay?

En una pluma estilográfica que aspira a la excelencia, todos los materiales han de ser excelentes: el cuerpo, el clip, el capuchón, el sistema de carga, los resaltes, el estuche… Pero si hay un elemento que marca la diferencia es el plumín, hasta el punto de que una estilográfica no podrá ser buena si el plumín no lo es.

Como ejemplo de la importancia del plumín, destacaremos que el plumín de recambio de la estilográfica Lamy Safari (ya dejamos escrito que es una de las mejores plumas en cuanto a relación calidad-precio) puede llegar a costar tres cuartas partes de lo que vale la pluma completa.

Otro detalle de la importancia del plumín es que las plumas estilográficas de gran calidad suelen tener una mayor oferta de plumines, para que todos los clientes encuentren uno a su medida, mientras que determinadas marcas de plumas estilográficas baratas se reducen a uno o dos grosores de plumines.

Aclarada la importancia del plumín, queríamos explicar cuántos tipos hay. Y lo vamos a hacer de la manera más esquemática posible, para beneficio del lector, que quizá está buscando respuestas concisas que le saquen de dudas, sin necesidad de sufrir largos parlamentos. :–).

Tipos de plumín de plumas estilográficas

Según el grosor y la dureza

Los más habituales son EF (Extrafine: extrafino), F (Fine: fino), M (Medium: medio) y B (Broad: ancho). Algunas firmas apuran aún más el tamaño y ofrecen variedades intermedias. Por ejemplo, FM (Fino tirando a Medio).

Otras marcas (por lo general las japonesas) incorporan letras antes de los modelos clásicos, como la letra S (Soft: suave) o H (Hard: duro). Un plumín SM quiere alude a talla Media Suave, es decir, una talla media algo más flexible que lo habitual en estos plumines. Si se trata de una HM alude a una talla Media Dura, es decir, algo más dura de lo habitual. Otras plumas llevan la letra Z (Zoom), sin la compañía de más letras, que indica cierta variación en el chorro de tinta según la inclinación de la mano. En estas plumas la punta del plumín tiene forma de una pequeña bolita (de iridio). En estas circunstancias, cuando más inclinemos la pluma, más fino será el trazo.

Los plumines también pueden llevar números, que marcan los milímetros de las puntas. Tomemos tres de ejemplo: el 1.1, 1.5 y 1.9. Cada uno de esos números indica el trazo de la pluma en posición vertical (los horizontales serán más estrechos).

Algunos plumines carecen de la bolita de iridio de la que hablamos antes, porque llevan la punta recortada. En estos casos la diferencia de grosor según usemos la posición vertical (ancha) y horizontal (estrecha) es más aguda.

Según la flexibilidad

El plumín estándar es más bien rígido. Algunos plumines de plumas caras ganan en flexibilidad. En caligrafía se buscan plumines más flexibles que los habituales. No es lo mismo escribir buscando formas sugestivas que redactar una carta en un estilo neutro.

Según el material

Destacan tres tipos de materiales para plumines:  el acero inoxidable, el oro y el rutenio.  Por su buen precio y porque da buenas prestaciones, el más habitual es el de aluminio. Son resistentes y adaptables.

El plumín de oro, obviamente, es más caro. Es el más buscado por los coleccionistas y –por así decirlo– los sibaritas. Cuando una casa trabaja con plumines de oro (Montblanc, por ejemplo), se encarga de promocionarlo y explicar de cuántos kilates es. Obviamente, no es de extrañar que las plumas que incorporan plumines de oro lleven también de oro los resaltes.

El rutenio es un material muy fuerte y resistente, y combate muy bien la corrosión.

Según la forma

El plumín de estilográfica por excelencia (llamémosle por ejemplo “estándar) tienen la punta redonda, con mayor o menor intensidad dependiendo del gusto de la casa fabricante. Estéticamente son los más bonitos (o a mí al menos me lo parecen).

Hay otro tipo de plumín que recibe el nombre de itálico (o stub). Son por lo general más anchos y planos, y producen trazos verticales (más anchos) y horizontales (más estrechos). Se usan mucho en caligrafía.

Últimas consideraciones sobre los plumines de las estilográficas

–Los preferidos por la mayoría son los de la talla M. El grosor es muy importante. No digo que uno sea mejor que otro, lo que digo es que quien escribe ha de hacerle con su grosor preferido. Por no salirme de la media, diré que me encuentro a gusto con la talla mediana.

–¿Plumín de oro? Vale, pero ráscate el bolsillo. Un plumín de oro bien cuidado puede durar muchísimo tiempo. Desgraciadamente, sube bastante el precio de la pluma fuente.

–Si puedes, hazte con una pluma que tenga disponibles recambios de plumines. Otra de la ventaja de la Lamy Safari es que tiene disponibles plumines para zurdos.

–Hay plumines que son muy grandes y otros, muy pequeños. No hablamos ahora del grosor, sino del tamaño de la pieza. Estéticamente, me gustan los plumines grandes, pero no creo que eso sea determinante a la hora de escribir. Una vez más, es cuestión de gustos.

Seguro que nos hemos olvidado algo. Por favor, si tienes algo que decir, no te cortes. Nuestro objetivo es solo dar un pequeño apunte. Si quieres aportar valor, no te cortes y escribe un comentario. Estamos aquí para aprender todo lo posible sobre nuestra afición: las plumas estilográficas. :–)

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