La letra cursiva. Diez casos en los que conviene escribirla

La cursiva es un tipo de letra muy utilizada cuando escribimos en el procesador de textos (a veces en exceso, todo hay que decirlo). En este post vamos a ver algunos casos en los que se recomienda escribir cursivas.

Recordemos algunos tipos de letras:

 

TIPOS DE LETRAS

Redonda

Es la letra habitual. Tiene verticales la mayoría de los trazos rectos. Ejemplo de letra redonda: ortografía.

Mayúscula (o versal)

También llamada de caja alta. Es más grande que la minúscula. Se utiliza, por ejemplo, después del punto, para señalar el comienzo de una nueva frase. Ejemplo de letras mayúsculas: ORTOGRAFÍA.

Minúscula

También llamada de caja baja. De menor tamaño que la mayúscula, es la que empleamos en la mayoría de las palabras. Se utiliza desde el siglo III, cuando apareció en papiros de la administración del Imperio romano. Ejemplo de letras en minúsculas: ortografía.

Negrita

Es igual que la minúscula, pero con el trazo más grueso. Se visualiza rápidamente por su tonalidad oscura. Ejemplo de letras en negrita: ortografía.

Cursiva

Es un formato de letra inclinada. En el ámbito de la tipografía recibe también el nombre de bastardilla o itálica. Desde la implantación de los procesadores de textos informáticos, la cursiva ha reemplazado al subrayado de los textos manuscritos.

la letra cursiva
Fuente de la imagen

10 CASOS EN LOS QUE DEBEMOS EMPLEAR LA LETRA CURSIVA

Doy a continuación varios ejemplos de usos de la letra cursiva. Conviene caer en la cuenta de que en los breves listados que ofrezco a modo de ejemplos, las comas que separan dichos ejemplos deben ir en redonda.

 1. Títulos de obras literarias, periódicos, revistas, etcétera: Cien años de soledad, El País, Qué leer.

 2. Títulos de obras de arte y composiciones musicales: Las señoritas de Avignon, Sinfonía nº. 5 de Beethoven.

 3. Títulos de películas: El apartamento, La tentación vive arriba, Ben-Hur

 4. Palabras o expresiones que no están recogidas en el DRAE o que sí están, acompañadas del recordatorio de que deben ir en cursivas: affaire, coaching, hardware.

 5. Palabras empleadas con uso metalingüístico, como meras referencias, prescindiendo de su significado. Es lo que sucede cuando citamos una palabra: La palabra empoderamiento se ha puesto de moda en los últimos años.

 6. Para resaltar partes del texto. Los motivos pueden ser varios, y no los vamos a enumerar en esta ocasión: Era una cuestión de amor propio, ¿me entiendes?

 7. Advertencias o indicaciones en los textos: Sigue leyendo, Continúa en la página 75.

 8. Locuciones del latín y de otras lenguas que no tienen adaptación al castellano: ad infinitum, alter ego, full time, delirium tremens.

9. Los apodos y sobrenombres que van intercalados entre el nombre y el apellido. Se recomienda escribir el resto en redonda: Ernesto Che Guevara, Roberto Mano de Piedra Durán (boxeador panameño).

10. En las obras teatrales, para resaltar acciones o aportar algún dato que no pertenece al parlamento del personaje sino a la pluma del autor.

TÍO.-(Aparte a CASTELAR.) Pues tenía él razón. Beringola no ve tres en un burro

CASTELAR.-(Aparte al Tío). Beringola es un idiota.

(Por el primero derecha salen DANIEL Y FELIPE.)

 

(Los ladrones somos gente honrada, Enrique Jardiel Poncela).

 

Y eso es todo por hoy. Espero que estas notas te ayuden a usar las cursivas cuando realmente son preceptivas, y no por capricho. 🙂

Francisco Rodríguez Criado es escritor, corrector de estilo y editor de blogs de literatura y corrección lingüística.

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