Relato corto: Ancestros (de Hombres, hombrinos, macacos y macaquinos)

Me complace compartir con vosotros la noticia de que he publicado otro libro de relatos cortos. En este caso, he optado por hacer una edición en ebook para Amazon. El libro se llama Hombres, hombrinos, macacos y macaquinos, y consta de 22 historias cortas. Hay mucha variedad no solo en la extensión de las narraciones, sino también en las temáticas.

Ya he hablado sobre él en mi blog Narrativa Breve. No me extenderé más, pues.

Os dejo uno de los cuentos del libro: Ancestros.

Hombres, hombrinos, macacos y macaquinos
  • Francisco Rodríguez Criado
  • Versión Kindle
  • Español

Cuento de Francisco Rodríguez Criado: Ancestros

Desde mi estudio no escucho más que el rumor de las olas (el mar llama con furia a nuestra puerta cada noche) y el cantar de un grillo. Un silencio que nos conmueve, un silencio que merece el esfuerzo físico de tan largo viaje.

Pero de repente, Betty, nuestra perra mastina, comienza a ladrar ostentosamente en el jardín delantero, corre hacia la cancela y mete su hocico desafiante entre los barrotes. Su pelo, erizado, enfatiza la escena.

Como tantas veces, ha oído algo que no le gusta y considera su deber protegernos sin reparar en gastos. El bebé, hasta ahora plácidamente dormido en su cuna inocente, comienza a llorar.

Abandono las páginas de mi fatigosa novela y voy hacia Betty, a quien amenazo con una voz fuerte, todo lo fuerte que puede ser la voz de un hombre sin fuerzas. No hay nada que hacer: Betty, obstinada, prosigue sus ladridos. Sabe que no debe hacerlo, que el niño –y el resto de la familia– necesita descansar, que estamos aquí precisamente para hallar la paz que ella nos está robando; no debe hacerlo, pero lo hace: la llamada del deber es inevitable. Por las venas de la perra corren generaciones de mastines que nunca renunciaron al sagrado deber de proteger la casa. Ladrar es su razón de ser y eso da sentido a sus vidas.

Mi mujer sale de la habitación y me reprocha con una dura mirada de madre primeriza mi incapacidad: como marido, como padre, como adiestrador de perros. Yo abro las manos y me excuso con una palabra que no acaba de salir de mi boca. La perra por fin se calla, entra nuevamente en la casa y se tumba sobre la alfombra del recibidor, donde duerme cada noche, vigilante, dispuesta a defender la casa de imaginarios fantasmas. Me mira fijamente, dulce, satisfecha. Es esa mirada noble la que me impide doblegarla; creo que tiene razón cuando ladra, somos los demás los que estamos equivocados: la paz no se compra, se tiene o no se tiene.

Regreso a mi estudio, regreso a la novela y al silencio, de nuevo perturbado solo por las olas y por el feliz grillo. No consigo escribir una sola palabra. Me ocurre a menudo: enmudezco cuando presiento que estoy defraudando las expectativas de alguien: de una esposa, de un bebé, de un editor, de una novela, mis propias expectativas…

Apago el ordenador y salgo nuevamente al jardín, escoltado por la perra, que no consiente separarse de mí. Su fidelidad mal pagada me abruma. Me siento en la escalera de piedra bajo el limonero y miro las estrellas, pensando que algún día todo se acabará: esta falsa paz, el silencio, el grillo, mi mujer, el bebé, yo, la pobre Betty… y quedará tan solo la poderosa llamada de sus ancestros.

Francisco Rodríguez Criado, Hombres, hombrinos, macacos y macaquinos, Amazon, 2020.

Francisco Rodríguez Criado es escritor, corrector de estilo y editor de blogs de literatura y corrección lingüística.

Relatos cortos

Artículos relacionados

Última actualización el 2020-03-31 / Enlaces de afiliados / Imágenes de la API para Afiliados

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.