Camisetas del Real Madrid, ayer y hoy

camisetas del Real MadridCuando yo tenía cuatro años, una de las personas que más me ha querido nunca –murió el año pasado y no hay día en que no piense en él– me vistió con la equipación del Real Madrid (camiseta, pantalones cortos y botas) antes del partido que iba a disputar el equipo que él entrenaba. Por ahí ronda esa fotografía, testimonio de una infancia irrecuperable, feliz y blanca.

Desde entonces no he vuelto a ponerme ninguna prenda que me identifique con mi equipo de fútbol. Soy un aficionado discreto que disfruta mucho los partidos, en el campo o en el mullido sofá del salón, casi siempre en silencio, ajeno a las estridencias. Se entenderá, pues, que no haya sentido nunca la tentación de vestir una prenda de forofos.

Leer másCamisetas del Real Madrid, ayer y hoy

Narradores compulsivos

narradores compulsivos
Escritor francés Honoré de Balzac

Decía André Malraux, en alusión a Balzac, que cuanto más largas son las descripciones menos ve el lector. Estoy de acuerdo. Aun reconociendo que no se entiende la genial pluma de Balzac sin su elocuencia, me decanto por un lenguaje económico donde descripciones, reflexiones y acciones transiten sin un gasto innecesario de tinta. El exceso verbal en la comunicación –y la literatura es esencialmente comunicación– llega a ser como esos árboles gigantescos que impiden ver el bosque.

Leer másNarradores compulsivos

Así nació La barraca, la famosa novela de Blasco Ibáñez

La barraca, la novela más universal de Vicente Blasco Ibáñez, encierra en su accidentada génesis otra novela. La barraca es un libro que podría fácilmente haber quedado en un cajón, pero el azar –o quizá el destino– tiene sus propias leyes.

No te pierdas esta aventura, narrada por Ernesto Bustos Garrido con la participación del propio Blasco Ibáñez, que relata su odisea en el prólogo del libro.

Leer másAsí nació La barraca, la famosa novela de Blasco Ibáñez

Lectores en busca de autor. ¿Dónde empieza y dónde termina la autobiografía a la hora de crear personajes?

 

Siento defraudar ligeramente a determinados lectores al confesar que, si bien los personajes que habitan mis escritos pudieran estar en ocasiones inspirados remotamente en personas de carne y hueso, no se da nunca el caso de que esa inspiración sea tan rotunda como para que alguien pueda sentirse ofendido. Escribo “ligeramente” porque no creo que consiga defraudarles del todo.

Leer másLectores en busca de autor. ¿Dónde empieza y dónde termina la autobiografía a la hora de crear personajes?

Poética del cuento. Guía literaria para navegantes

poética del cuento
Grandes cuentistas. Fuente de la imagen

Si me hubieran dicho años atrás, cuando yo aún no estaba interesado en la literatura, que hoy iba a estar escribiendo una poética del cuento, no lo hubiera creído. Y es que entonces no sólo desconocía qué era una “poética”[1] sino que, además, entendía los cuentos exclusivamente como textos literarios con sabor a épocas pasadas donde princesas encantadas, brujas, duendes y personajes similares, ricos o pobres, guapos o feos, locos de amor o de desesperación, campaban con desigual suerte por castillos, mazmorras o ciénagas, todo ello dependiendo de la generosidad del autor.

De cualquier manera, ha pasado el tiempo y aquí estoy, en el difícil ejercicio de reflexionar sobre este género narrativo, con tanta frecuencia infravalorado.

Leer másPoética del cuento. Guía literaria para navegantes

Breve apunte sobre Tolkien

Breve apunte sobre Tolkien

No revelo ninguna novedad al señalar la sutil barrera que separa al amante de la “lectura alternativa” del lector de la “literatura de adultos”. Salvo honrosas excepciones, no es habitual que los primeros se interesen –valgan los ejemplos– por el teatro de Shakespeare, las novelas de Bashevis Singer o los cuentos de Raymond Carver. Tampoco los seguidores de lo que ha venido a llamarse pomposamente la Gran Literatura suelen prestar demasiada atención al género fantástico, que va desde la novela épica a la ciencia-ficción pasando por la novela ciberpunk. Sin embargo, a veces surge un libro que une a lectores de uno y otro signo. Ése podría ser el caso de El señor de los anillos, de J.R.R Tolkien, profesor de Oxford y especialista en literatura medieval. Tolkien labró el camino a ese mundo mitológico de hobbits, elfos y hombres ya desde su primera publicación, El Hobbit (1937), que escribió para sus hijos, entonces unos niños.

Leer másBreve apunte sobre Tolkien

Cuento tragicómico de Isaac Bashevis Singer: El autor

“Para mayor obstáculo de la difusión de sus narraciones, Isaac Singer eligió una lengua dormida: el yiddish. La crítica dice de él que es el autor en yiddish más famoso del mundo. Cuando abandonó su país, huyendo del totalitarismo nazi, tenía treinta y cinco años. A diferencia de otros intelectuales exiliados a Estados Unidos, como Nabokov (que curiosamente empezó a escribir sus novelas en inglés durante su estancia en París), Singer nunca adoptó el idioma de Shakespeare, aunque en ocasiones ayudase en la traducción de sus novelas.

Las características de su obra, abundante en cultismos y referencias bíblicas, filosóficas y científicas, enmarcada siempre en el ámbito judío, parecen agravar aún más el hecho de que no sea un autor de masas en nuestro país. Como tampoco lo son, pese a su reputación, otros escritores judíos: Amos Oz, Gore Vidal, los Roth (Henry, Joseph y Philip), Bernard Malamud…

Leer másCuento tragicómico de Isaac Bashevis Singer: El autor

Francisco Umbral, un gran prosista que no necesitaba corregir sus escritos

Dependiendo de la importancia que les conceden a las correcciones, encontramos diversos tipos de escritores. Está el escritor que corrige compulsivamente hasta el punto de que apenas avanza con la redacción; el escritor que corrige al tiempo que redacta; el escritor que no corrige porque considera que esta tarea le resta frescura a su escritura; el escritor que se corrige incluso antes de comenzar a escribir, forzando así el miedo al folio en blanco; el escritor, como Italo Calvino, que siente la necesidad no solo de corregir sino de reescribir sus textos; el escritor que no corrige sus escritos por pereza o por desconocimiento –o por ambas razones…

Cómo escribir un best seller

Cómo escribir un best seller
El mundo como una librería, tal como imaginó Borges

Escribir un best seller (o superventas, por usar la voz castellana) es uno de los deseos –confesos o inconfesos– de numerosos autores, incluidos muchos que, tratando de aparentar cierta autoridad moral, dicen escribir para sí mismos, de espaldas a cualquier pretensión de éxito comercial.

Parir un libro de estas características es muy difícil. El término best seller es en sí reductivo, pues alude a un número selecto y por tanto escaso de libros – también de discos– que lideran los índices de ventas.

¿Se puede enseñar a alguien a redactar un superventas? Tengo serias dudas. Los estudios de mercado rara vez aciertan. Pregúntenle a las editoriales. Muchas de ellas malviven durante años sin conseguir un solo superventas, y otras, más afortunadas, lo consiguen con el libro menos esperado.  

Leer másCómo escribir un best seller

Fogatas literarias

fogatas literarias
Escritor Vladimir Nabokov

Leyendo un número atrasado de la revista de literatura Quimera me entero de que Vladimir Nabokov, antes de morir, mandó quemar su novela inacabada The original of Laura, y que ahora sus herederos no acaban de decidir si deben seguir las indicaciones del escritor o bien lanzar la obra al mercado. Esta historia nos remite al asunto de Kafka y su editor, Max Brod. El primero, casi inédito en vida, le pidió al segundo que quemara todos sus manuscritos. Si ahora disfrutamos de los libros de Kafka es porque Brod fue un chico desobediente y pasó esos textos no por el fuego sino por el tráfago de la imprenta.

Leer másFogatas literarias