La RAE en su laberinto
En un país como España, donde nos enfrascamos en una trifulca diaria (por motivos políticos, deportivos, legislativos, ideológicos…), causa cierta sorpresa que la inclusión o no de la tilde en el adverbio “solo” haya removido tantas ampollas, hasta el punto de que se ha convertido en una cruzada entre tildistas (partidarios de tildar dicha palabra) y antitildistas (reacios a hacerlo). Una cruzada que divide no solo a los ciudadanos, sino también a los propios miembros de la RAE.