Los hermanos Grimm

Dos cuentos infantiles

Los nombres de Hans Christian Andersen y los hermanos Grimm suelen acudir a
nuestra mente cuando pensamos en cuentos infantiles clásicos.

He seleccionado dos
cuentos muy breves de estos autores que tanto han hecho (y hacen) por amenizar
la imaginación de los más pequeños, sin obviar que también los lectores adultos
podemos pasar un buen rato con su lectura.  

Francisco García Pavón

Francisco García Pavón y Tomelloso. Una sola carne

Francisco García Pavón fue un escritor manchego que se paseó por esta forma de hablar. En sus escritos siempre hubo un lugar para los «mancheguismos». A veces es muy divertido imaginarse cómo hablaba el policía Plinio, uno de sus más famosos personajes. Plinio es guardia municipal de Tomelloso, lo conoce todo el mundo y tiene un amigo inseparable, don Lotario, con el cual acude a los sitios del suceso cuando se produce algún robo, secuestro o asesinato.

Relato corto de Octavi Franch: Antojo de moribunda

Adrián buscaba setas a primera hora del día, como cada fin de semana. Ese sábado, sin embargo, era muy especial. Deseaba llenar el cesto de los mejores ejemplares que pudiera encontrar ya que, al mediodía, almorzaría con Lidia, su prometida, en casa de sus inminentes suegros. Después de los postres, anunciarían su compromiso y mostrarían los anillos que sellarían su vínculo de amor, eterno.

madame bovary

Fragmentos inéditos de Madame Bovary

El traductor incluyó los fragmentos inéditos como apéndice (y se explica el lugar exacto que ocupaban en el manuscrito) en la nueva edición de Madame Bovary que en breve vería la luz en Siruela. Pero como la publicación se estaba retrasando (la editorial quería hacerla coincidir con el estreno de la enésima versión cinematográfica de la obra), Armiño decidió pasarle el material como aperitivo a la Revista Turia, con la que colabora habitualmente.

los bebedores de sangre

Los bebedores de sangre (relato de Horacio Quiroga)

Una muerte así debe ser atroz, chiquitos, aun para ovejas resfriadas de miedo. Pero en su propia furia sanguinaria, la fiera tiene su castigo. ¿Saben lo que pasa? Que el puma, con el vientre hinchado y tirante de sangre, cae rendido por invencible sueño. Él, que entierra siempre los restos de sus víctimas y huye a esconderse durante el día, no tiene entonces fuerzas para moverse.